¿Pero esto qué es?

Por si no te habías dado cuenta, mi capacidad de expresión es bastante nula. Por escrito es algo mejor, pero sin pretensiones tampoco. Te estarás preguntando qué mierda es esta, por qué un tío te está escribiendo un post en su página web y qué demonios le pasa por la cabeza a este imbécil. Lo sé, yo también lo pensaría. Si estás leyendo esto es que ya estás en la playa, tumbado en la cama de la habitación de tu hotel o esquivando a un sinfín de guiris con mucha crema solar y un mojito en la mano en Torremolinos.

Esto podría ser como las típicas cartas en papel de las series teenager pero en un formato más actual. Está en Internet y lo puedes leer desde cualquier lado en cualquier momento. Aun así, para tu tranquilidad, no está público. Es solo para ti. Vamos a estar todos estos días sin vernos y la próxima vez que nos reencontraremos será en el aeropuerto de Palma, sobre las 23:00 h, minuto arriba minuto abajo.

Hoy es sábado, 15 de julio, y en una hora hemos quedado para ir al Primark. De hecho, debería empezar a ir a la ducha y cambiarme. Te escribo esto para que sepas todo lo que significas para mí. Espero que esta separación (aunque tampoco es que nos vayamos a dejar de ver en años, serán 18 días y luego otros quince o veinte, pero mi miedo por perderte es real). Lo eres todo para mí.

 

Los inicios

Por este motivo, me permito hacer esta pequeña recopilación de todo lo que ha pasado estos meses desde que te he conocido. Recuerdo el primer día que no vimos, incluso los primeros días que hablamos sin saber qué nos depararía el futuro. 18 de febrero. Quedamos en Sol, donde la “ballena” dijiste. Recuerdo que, siendo honesto, iba sin demasiadas expectativas, a ver qué sucedía, a pasar el rato. Salí de las escaleras mecánicas, tenías que estar a la izquierda. Busqué, pero me encontraste tu primero. Nos dimos la mano y empezamos a andar y hablar entre la muchedumbre. Empezaste a contarme cosas de la uni, de tus nuevas asignaturas y de tus revisiones de los exámenes de febrero. Sorprendentemente no estuve incómodo contigo ni un solo segundo (de las casi 3h que andamos, 2:43 minutos, 16.000 pasos y casi 15km andados, para ser exactos – gracias pulsera Fitbit). Fuimos a Callao, Plaza de España, Templo de Debod, Moncloa, me enseñaste tu universidad, y andamos hasta casi Plaza de Castilla. Se puede decir que empezamos la relación con buen pie.

El cine, La Vaguada y las palomitas frías. La excusa para quedar (otra vez). Recuerdo que fuimos ahí y ni siquiera habíamos pensado una película ni habíamos mirado los horarios. Elegimos en base a la recomendación de una amiga mía y nos lanzamos a estar una hora y media sentados el uno al lado del otro.

 

Recuerdo que esa temporada nos veíamos una vez a la semana; ahora dos días sin ti se hacen eternos. Así que imagina cómo estoy pasando los 18 días hasta que llegue el 4 de agosto. Pero bueno, eso va más adelante, sigamos con la historia. Que ahora viene la parte interesante, el primer beso. Viniste a casa por primera vez, recuerdo bajar e ir hasta plaza de castilla a buscarte. Subimos a casa. Peli. Palomitas (creo, aunque no recuerdo exactamente si ese día hicimos palomitas) y tú. Sobre todo tú, Cosi. Me moría de ganas por besarte, iban pasando los minutos y no pasaba nada; incluso estaba a punto de terminar la película y yo pensando que algo iba mal. Soy muy tímido y me daba miedo lanzarme yo. Me fui al baño y ahí pensé: ¡va, no se va de aquí sin un beso! Y que pase lo que tenga que pasar. Y pasó.

 

Y además…

Vale, aquí molaría que siguiera la historia de forma cronológica pero tampoco quiero alargarme tanto así que voy a hacer un pequeño resumen: nos seguimos viendo cada vez más, fuimos a ver la Bella y la Bestia, luego me fui unos días a Mallorca y estaba la feria, cosa que me recordaba a ti y a tu obsesión (en el buen sentido) por el Parque de Atracciones. La quedada para ir a buscar información para la Academia de Inglés para que te prepararas el First (cosa que te sacaste sin ir a clases, tu solito. Qué novio más listo tengo madre mía).

Cuando fuimos a comprar las chanclas y tus pantaloncitos sexys pa runnear. Cuando te dio por ver “Por 13 razones” y luego la comentamos durante días. El día que te quedaste a cenar pizza, que nos dieron otra gratis y dos Nestea. Nuestros paseos, tu amor por las plantas, tu memoria infinita para recordar canciones. Ver a Frasier y la serie de Historias para no dormir (que por cierto hace mucho que no vemos ninguno), etc.

En definitiva, hemos vivido bastantes momentos juntos y para mi momentos muy bonitos y especiales. Nos conocimos en febrero y aunque todavía me queda mucho por descubrir de ti, parece que te conozca de mucho antes. Solo espero que todo esto que hemos vivido sea solo un 1% en comparación a todo lo que nos queda por vivir.

 

El running

Uno de nuestros nexos de unión más fuertes es el running. Me has ayudado a ser más sano, a tener constancia, a tener unos objetivos. Que sí, que quizá ahora lo tenemos un poco más apartado, pero bueno… keep calm. Empezamos a correr prácticamente al mismo tiempo, aunque al principio íbamos cada uno por su lado. Recuerdo que uno de los primeros días que quedamos para correr fue en El Retiro con Celia, tu amiga. Sinceramente yo iba un poco asustado y nervioso, no sabía que nivel llevabais ni nada y tenía miedo de quedarme atrás.

Después de correr, nosotros quedamos un rato más, paseamos por el retiro y nos sacamos esta foto. Una de mis favoritas, por cierto.

Nuestra primera vez

 

El orgullo

La visita al pantano

Mis gilipolleces

Slenderman

Mallorca, septiembre y nuestro futuro: el misterio se posa sobre nosotros.